Los delitos contra la vida son los más graves del Código Penal y exigen la defensa más exigente. Estudio cada detalle —pericial, médico y procesal— para construir la mejor estrategia posible.
Las acusaciones por homicidio, asesinato o lesiones graves se sitúan en lo más alto de la escala penal y se acompañan, con frecuencia, de prisión provisional y de una instrucción compleja con abundante prueba pericial. Afrontarlas requiere experiencia, dedicación total y una estrategia muy depurada.
Analizo los informes forenses y de autopsia, la prueba balística o de ADN, las pericias médicas y las circunstancias concretas del hecho para determinar la calificación correcta y las posibilidades de defensa, incluida la concurrencia de eximentes o atenuantes.
Que un hecho se califique como homicidio, asesinato, lesiones o, incluso, como resultado imprudente, marca una diferencia enorme en la pena. También lo hacen las circunstancias que rodean el hecho: legítima defensa, miedo insuperable, alteración psíquica o arrebato, entre otras. Una parte esencial de la defensa consiste en discutir con rigor esa calificación.
En estos delitos la prueba científica es determinante. Trabajo con los informes forenses y, cuando es necesario, con peritos de parte que permitan contrastar las conclusiones de la acusación:
Defensa en la causación de la muerte sin las circunstancias propias del asesinato.
Supuestos agravados por alevosía, ensañamiento o precio.
Desde las lesiones básicas hasta las agravadas por su resultado o medios empleados.
Resultados de muerte o lesiones causados por imprudencia grave o menos grave.
Cada caso es único. La información de esta página es orientativa y no sustituye el asesoramiento personalizado. Para valorar tu situación concreta, ponte en contacto y lo estudiamos juntos.
El asesinato es un homicidio cualificado por la concurrencia de determinadas circunstancias, como la alevosía, el ensañamiento o el precio, que elevan la pena de forma notable. Determinar si concurren o no es una de las cuestiones centrales de la defensa.
Cuando concurren todos sus requisitos, la legítima defensa es una eximente que excluye la responsabilidad penal. Si solo concurre parcialmente, puede operar como atenuante. Su apreciación depende de un análisis cuidadoso de cómo se produjeron los hechos.
En muchos casos resulta muy recomendable. Un informe pericial de parte permite cuestionar técnicamente las conclusiones de la acusación y ofrecer al tribunal una lectura alternativa y fundada de la prueba científica.
Ante una detención, una citación urgente o un registro, no esperes a mañana. Llama y tendrás asistencia letrada desde el primer momento, también de madrugada y en festivos.